¿Dónde están los trabajadores?

¿Dónde están los trabajadores? Carlos Gershenson

¿Por qué hay tantas vacantes laborales en EEUU? ¿Qué se podría hacer la respecto? ¿Cómo podría afectarle a México? — This episode is sponsored by · Anchor: The easiest way to make a podcast. https://anchor.fm/app Support this podcast: https://anchor.fm/cgershen/support

En meses recientes, Estados Unidos ha tenido una escasez de trabajadores. Falta personal en fábricas, en cocinas, de limpieza, en oficinas, repartidores, etc. Hay diversas teorías de dónde están esos trabajadores faltantes, y probablemente todas tengan algo de ciertas, pero es difícil estimar qué tanto pesa cada una y cómo están interrelacionadas.

A pesar de que cada mes se contratan cientos de miles de trabajadores, muchos sectores todavía no se han recuperado (otros sí). Parecería que muchos de los nuevos trabajos se pierden o abandonan en poco tiempo.

Por supuesto, el más de un millón de muertes oficiales — mas otro cuarto de millón de muertes en exceso — han afectado a la fuerza laboral. La mayoría de las muertes fueron en mayores de 65, pero esto no implica que no hayan tenido profundas implicaciones en el resto de la fuerza laboral. Por un lado, muchos mayores de 65 trabajan. Por otro lado, muchos otros ayudan a que otros trabajen, por ejemplo con el cuidado de pequeños.

Tal vez el factor más relevante en la falta de trabajadores sea el COVID persistente (long COVID). Se estima que cuatro millones de trabajadores de tiempo completo están sin trabajo debido a esta condición. Esto equivale al 2.4% de la población trabajadora de EEUU.

Algo más difícil de medir es el número de personas que han adquirido depresión o fobias debido a la pandemia. Primero, porque muchos ya las tenían. Segundo, porque muchos se han acomodado a trabajar de manera remota. El estar meses aislados ha tenido impactos en la salud mental que algunos creen que son más graves que la salud que se «ganó» con todas las pedidas preventivas. Esto no sólo es comparar peras con manzanas, sino que es difícil estimar con precisión el qué hubiese pasado — aunque sí se pueden comparar los saldos países que tomaron más o menos medidas preventivas.

Otro factor que sería conveniente considerar es el de la gente sin techo. Hay más de medio millón en Estados Unidos, por diversos motivos. La desigualdad es tal, que en muchas ciudades es común que la gente con trabajo no gane los suficiente como para poder pagar una renta. Al parecer el número de gente sin techo no aumentó demasiado con la pandemia, pero su condición precaria ciertamente se agravó.

Otro efecto del aspiracionismo que se promueve en EEUU es que la mayoría de los ciudadanos vivirán en una constante insatisfacción. Al parecer, muchos han elegido dejar de correr esta carrera de hamsters, en lo que se ha llamado la «renuncia silenciosa» (quiet quitting): Esto tampoco es nuevo, pero se ha exacerbado con la pandemia.

Tradicionalmente, jóvenes de clases media y alta salían de su casa para estudiar en otra ciudad, tal vez ayudándose con trabajos de medio tiempo. Con la pandemia, los jóvenes tuvieron que regresar a casa de sus padres. ¿Cuántos se habrán acostumbrado a esta «comodidad» y decidieron continuar este estilo de vida hasta ahora? Sólo podríamos especular. Algo que sí podemos decir es que la pandemia ha transformado el tejido social y todavía no sabemos qué nuevo patrón se organizará.

Si no hay suficientes trabajadores, ¿qué se puede hacer? ¿Migrantes? En los 1960s, Europa tenía una situación similar. Invitaron migrantes de países musulmanes, pero muchos no se han adaptado todavía (ni nietos de nativos ni nietos de migrantes). 

Japón ha puesto más obstáculos para recibir migrantes, aunque los necesitan. Han buscado soluciones en la automatización, pero los robots no resuelven todo.

En Estados Unidos, ya se admiten millones de migrantes para otros trabajos de baja paga y alto esfuerzo. Su integración ha sido muy complicada. Para eso existe el outsourcing: mandemos call centers a India, manufactura a México. Pero hay trabajos que se tienen que realizar de manera presencial (con la pandemia quedó claro cuáles). 

¿Será una oportunidad para México? Exportar más migrantes no es sostenible. Y simplemente teniendo más dinero en México no se resolverán todos los problemas que aquejan al país.

Debería de ser prioritario hacer un estudio detallado sobre los efectos a largo plazo de la pandemia en México, en el aspecto laboral, social, económico y de salud (física y mental). Sólo con esta información podremos planear las mejores maneras de recuperar lo perdido y enfrentar todas las complicaciones que nos faltan.

https://reforma.com/6KwuJr

Fin de la democracia

El fin de la democracia Carlos Gershenson

Varias democracias han tenido retrocesos. Elaborando en las ideas de Moises Naim: populismo, polarización y posverdad. ¿Podremos salvar a la democracia? — Support this podcast: https://anchor.fm/cgershen/support

La escena mundial es desesperanzadora para la democracia. Después de siglos de lucha en casi todos los países por derrocar gobiernos autocráticos (reyes, dictadores, caciques), varias democracias — tanto incipientes como desarrolladas — han tenido retrocesos o descalabros.

Tal vez el ejemplo más escandaloso sea el de Donald Trump: después de cuatro años de un reality show plagado de mentiras y odio, el ataque al capitolio el seis de enero de 2021 fue una insurrección violenta que intentó cambiar el resultado de las elecciones presidenciales. ¿Las imágenes eran de la primera economía del mundo, con más de 200 años de democracia, o de una república bananera?

Pero Trumplandia no es un caso aislado. Podemos ver cómo líderes de Rusia, Hungría, China, Filipinas, Venezuela, Brasil, El Salvador, Nicaragua, etc. han ido acaparando más y más poder usando mecanismos similares. La manipulación de las masas es inseparable de nuestra historia, pero ha llegado a niveles inusitados de sofisticación. Y en México no podíamos quedarnos atrás.

Es interesante que líderes autocráticos exhiben de una amplia variedad de tendencias políticas. Ya no es apropiado distinguir a gobiernos entre izquierda y derecha o liberales y conservadores. Las diferencias ideológicas han dado paso a diferencias en la distribución y balance de poder. Y los gobiernos mencionados se caracterizan por una concentración preocupante del poder.

Moisés Naim, en su libro «La revancha de los poderosos» caracteriza a estos gobiernos con las «3P’s»: populismo, polarización y posverdad.

El 7 de junio discutimos al populismo en estas páginas. Independientemente de una ideología, líderes populistas ganan apoyo enfocándose en contra de un enemigo: real o imaginario, inofensivo o justificado. Ejemplos clásicos: Árabes-judíos, judíos-árabes, nazis-judíos, Cuba-imperialismo yanqui, Trump-mexicanos, Brexiters-Europa, Duterte-criminales, PAN-AMLO, AMLO-la mafia del poder, Putin-nazis, Zelenskyy-rusos… (les dejo cinco más de tarea). El problema no es el enemigo en sí, sino que éste sirve para justificar cualquier arbitrariedad, error o mal. Es cierto que tenemos un enorme problema de violencia y crimen organizado. Pero se ha justificado la militarización el país sin que la situación mejore.

La polarización es una versión sutil del «divide y vencerás». El problema es que no contribuye a la solución de problemas. De hecho, el extremismo genera nuevos problemas. Y permite que líderes autoritarios lleguen al poder y permanezcan más de lo que deberían. Pero justamente por la efectividad de la polarización, quienes no polarizan tienen las de perder.

Sobre posverdad escribí el 20 de julio de 2021. No somos la única especie que miente, el engaño es prevalente en la naturaleza. Pero nos hemos esmerado desarrollando nuevas maneras de convencer con falsedades. Como escribe Naim: las noticias falsas siempre les ganarán a las noticias verdaderas. Simplemente son más jugosas y se propagan más. Los simulacra (Baudrillard) pueden no tener nada que ver con la realidad, pero son más convincentes que la realidad.

El libro de Naim hace un buen trabajo no sólo clasificando los mecanismos usados por gobiernos autoritarios, sino explicando por qué la mayoría de la gente los está prefiriendo. En la mayoría de los casos, no hay gente luchando por sobrevivir o por sus derechos humanos. Alimentándonos de miedo, nos venden la percepción de que no alcanzamos lo que merecemos. El problema es que esto genera a la larga un descontento con cualquier gobierno (ejemplos en Argentina, Italia, España…). Y también explica el aumento de «muertes de desesperación» (por alcoholismo, sobredosis o suicidio).

Las 3P’s están amenazando cada vez a más países. ¿Quiere decir que estamos tendiendo hacia el fin de la democracia? No lo creo, pero es claro que necesitamos una mejor alternativa urgentemente. Un gobierno no debería de depender de la (in)capacidad de los gobernantes. Por supuesto, no estoy sugiriendo que nos gobernemos con inteligencia artificial. Necesitamos distribuir más el poder e incrementar la participación ciudadana, con mecanismos que prevengan su manipulación y fomenten el bien común.

https://reforma.com/mPMEor

25 años en ciencia

Estoy cumpliendo un cuarto de siglo de dedicarme principalmente a la ciencia. Siempre tuve sed de conocimiento, pero fue en la Fundación Arturo Rosenblueth que profesores y compañeros me llevaron por este camino.

El Dr. Javier Fernández Pacheco me había invitado a participar en un grupo de investigación en el Departamento de Ciencias de la Computación del CINVESTAV. Ahí conocí a Omar Armas, compañero más añejo de la FAR, quien con su hermano Miguel Ar++ (quien también nos daba clases) colaboraban con el Dr. Jaime Lagunez en el Instituto de Química de la UNAM. Empecé a participar en sus seminarios, entendiendo muy poco pero con mucho interés. Aprendí muchísimo de sistemas complejos, biología molecular, Linux, etc…

A fines de 1997 también participé en mi primer congreso, organizado por la ANIEI en Monterrey.

Y en los años siguientes fui empapándome más y más de academia: un verano en el Instituto Weizmann (donde conocí a mi esposa), más conferencias… empecé a estudiar Filosofía abierta en la FFyL, de la cual soy orgulloso dropout… para cuando terminé la licenciatura ya estaba encarrerado para el doctorado.

Con mis asesores de Licenciatura, después de la defensa de mi tesis: Dr. José Negrete-Martínez, Dr. Jaime Lagunez-Otero, Dr. Pedro Pablo González-Pérez. 2001-03-03.

Planeta y energías

Ya quedan pocos con el descaro o la ignorancia de negar el cambio climático causado por nuestra especie. Sequías, inundaciones, huracanes, incendios, deshielos, récords de temperaturas… todos nos hemos visto afectados.

Sin embargo, parecería que el fatalismo nos invade: se asume que ya es demasiado tarde para hacer algo, que vendrá lo que vendrá y hay que esperar «lo mejor». O bien, que hay que gastar muchísimo dinero y simplemente no nos alcanza para implementar los cambios necesarios. Puras patrañas.

El calentamiento global se debe principalmente a las altas concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. La mayoría de estos gases se producen cuando generamos energía: para transporte, electricidad, en la industria, calefacción, etc. Todas estas pueden reemplazarse por fuentes que no generan gases. Energías hidroeléctrica, geotérmica, eólica y solar se complementan con distintos métodos de almacenamiento de electricidad y combustibles de hidrógeno (y de manera más general, PtX). La agricultura es otra historia (11% de emisiones), pero también tiene soluciones (la más relevante: comamos menos carne de res).

Doyne Farmer — investigador de la Universidad de Oxford y del Instituto Santa Fe — y sus colaboradores han estudiado las tendencias de diversas tecnologías por varios años. Sus predicciones se han cumplido: los precios de la mayoría de las energías sin emisiones han ido disminuyendo de forma exponencial. En comparación, petróleo y carbón se han mantenido durante décadas (a pesar de fluctuaciones en sus precios), mientras que la energía nuclear ha ido encareciéndose lentamente.

Farmer et al. se han enfocado en cuatro tecnologías claves para dejar de usar combustibles fósiles: solar, eólica, baterías y electrolizadores PtX. Estos últimos usan energía eléctrica para generar combustibles limpios como el hidrógeno. Siguiendo las tendencias actuales (que llevan décadas), en 10 años se podría reducir en 70% el consumo de combustibles fósiles, llegando a cero en 20 años.

Sobre los costos: gastamos en energías alrededor del 4% de PIB global. Esta es una cifra similar al turismo, que prácticamente se paralizó durante los primeros meses de la pandemia. Sin embargo, el sector energético es esencial: no podríamos suspenderlo ni una semana sin causar catástrofes globales. Pero no hay que vaciar las arcas nacionales para prevenir hecatombes causadas por el cambio climático. Como comparación, durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos gastó más del 40% de su PIB en defensa. Más aún: la inversión en energías renovables no es un desperdicio: se generarían empleos, se acelerarían todavía más los desarrollos tecnológicos, ganarían dinero quienes tengan la suficiente visión.

Es claro que los principales obstáculos no son ni tecnológicos ni económicos, sino políticos. Los países y empresas que se benefician de los combustibles fósiles se han dedicado más de medio siglo a obstaculizar transiciones energéticas sostenibles, usando una diversidad de herramientas: políticos y «científicos» comprados, campañas de desinformación, subsidios, etc. Si además agregamos nuestra incapacidad global de coordinación, las perspectivas no son alentadoras.

China ha invertido en energías renovables, siendo el país que genera más energía solar y eólica, aunque sigue aumentando su consumo de carbón. Tan sólo el 15% de su energía es renovable.

El gobierno de Joe Biden ya ha empezado a actuar en Estados Unidos: El «Green New Deal» (nuevo acuerdo verde) ha salvado varios obstáculos, de casi todos los republicanos y también de algunos demócratas. Este mes se aprobaron $370 mil millones de dólares, que se suman a $200 mil millones aprobados el año pasado.

México ha ido aumentando lentamente su producción de energía solar y eólica, cada una contribuyendo alrededor de 6% al total nacional. Todavía hay un enorme potencial. Tan solo en el Istmo de Tehuantepec, se podría generar seis veces más energía eólica a la que se produce ahora en todo el país. Y en un área de 25x25km del desierto de Sonora se podría generar toda la energía que consume el país.

¿Quién podría convencer a nuestros políticos para que tomen las mejores decisiones, tanto para el planeta como para nuestra economía? ¿Acaso las prioridades no son claras?

Artículo publicado en https://reforma.com/Dhrt0r

Datos en https://ourworldindata.org/renewable-energy

Ciencia mexicana 😢

Las elecciones de 2018 mostraron un apoyo apabullante para AMLO, en gran medida con la esperanza de cambios que mejoraran la situación en México. Siendo realistas, sabemos que una sola persona, por más capaz, brillante o carismática que sea, no puede transformar las tendencias y tradiciones de un país para resolver problemas que han perdurado por siglos. Pero siendo optimistas (léase ilusos), muchos asumimos que por lo menos muchas cosas mejorarían. 😬

La ciencia mexicana cae dentro de esta categoría. La ley dice que se debe de invertir el 1% del PIB en ciencia y tecnología, y en promedio se venía gastando la mitad, con una buena parte perdido en corrupción. Poco antes de tomar posesión, en una reunión con académicos, AMLO prometió que «por lo menos» no se reduciría el presupuesto a la ciencia. Malas noticias para quienes esperábamos un aumento. 😟

Se anunció que se financiarían proyectos científicos para resolver problemas nacionales. 👏 Todos a favor. Pero no si es a costa de la ciencia básica, como ha sido el caso. Se tiene que invertir más, no quitar a unos para dar a otros. Me recuerda a Hungría, donde se han prohibido los estudios de género, porque en Hungría no hay problemas de género… 🤨 

Se esperaba que hubiese más becas y plazas para científicos. Hay debate sobre los números de las becas, y estoy de acuerdo en que hemos desarrollado un sistema académico que nos permite formar cada vez más maestros y doctores en México que en el extranjero. Sin embargo, convocatorias recientes de becas son principalmente para áreas denominadas como prioritarias por el gobierno, no por la comunidad científica. Peor aún, se ha abandonado el programa de Cátedras que aspiraba a ofrecer una opción para consolidar científicos jóvenes. 😦

Se dice que hay menos corrupción (que no dudo que hubiera, pero no sé qué tanta hubo, ni creo que ya no haya). Pero el dinero recuperado no se está usando en ciencia, al parecer ha terminado en programas sociales. Si fuese el caso, el cambio sería cosmético, ya que la mayoría de los dineros desviados en administraciones pasadas se usaban con fines electorales. 😠

Más allá de las esperanzas y de los números, es claro que la mayoría de lås científicås estamos muy preocupadås, decepcionadås, y/o enojadås por la ciencia en México. ¿Por qué? Una lista no exhaustiva (colegas, ayúdenme por favor con más puntos):

  1. No se nos escuchó. 👂 La comunidad sabe mejor lo que la comunidad necesita. Hubo consultas, pero al final se ha hecho lo que CONACYT quería. Dos ejemplos: la nueva Ley de Ciencia y Tecnología, que ya se debería de haber aprobado, y el nuevo Sistema Nacional de Posgrados. 
  2. Ineficiencia. 🐌 Corrieron a la mayoría de los trabajadores. Algunos serían superfluos, pero se perdió mucho conocimiento, e.g. cómo sacar las convocatorias a tiempo. Otro ejemplo: se extinguieron fideicomisos (lo cual ahora se presume como un gran logro) sin antes crear programas alternativos (que todavía no se han propuesto). Conozco estudiantes de doctorado que se quedaron a la deriva a mitad de sus estudios en el extranjero.
  3. Cacería de brujas. 🧙‍♀️ La acusación de la Fiscalía General de la República contra 31+4 científicos como criminales organizados, queriéndolos encerrar en Almoloya sin juicio fue tan escándalo internacional como fiasco local. El caso no tiene ni pies ni cabeza, lo cual es percibido como un autoritarismo con tintes de venganza personal. Afortunadamente dos jueces negaron las órdenes de aprensión, pero la telenovela sigue. 🙄
  4. Ética a la medida. El que se le haya otorgado el nivel más alto del Sistema Nacional de Investigadores al fiscal Gertz, quien no tiene méritos académicos; y el que no se le haya quitado a pesar de que se ha comprobado su plagio, es una ofensa y burla para todos los científicos. 🤡

Todas estas circunstancias han contribuido a aumentar la incertidumbre sobre el futuro de la ciencia en México 🤷, la cual había sido construida durante décadas con el esfuerzo de miles de académicos. En lugar de disminuir sus defectos, se están generando nuevos. Si sumamos la falta de oportunidades y las condiciones en el país, no nos sorprenderemos si vemos un aumento en la fuga de cerebros en los próximos años. 💸

Necesitamos que la ciencia dependa de los científicos, no de los políticos en turno. 🧑‍🔬


https://reforma.com/Bsh7Vr