Fin de la democracia

El fin de la democracia Carlos Gershenson

Varias democracias han tenido retrocesos. Elaborando en las ideas de Moises Naim: populismo, polarización y posverdad. ¿Podremos salvar a la democracia?

La escena mundial es desesperanzadora para la democracia. DespuĆ©s de siglos de lucha en casi todos los paĆ­ses por derrocar gobiernos autocrĆ”ticos (reyes, dictadores, caciques), varias democracias — tanto incipientes como desarrolladas — han tenido retrocesos o descalabros.

Tal vez el ejemplo mĆ”s escandaloso sea el de Donald Trump: despuĆ©s de cuatro aƱos de un reality show plagado de mentiras y odio, el ataque al capitolio el seis de enero de 2021 fue una insurrección violenta que intentó cambiar el resultado de las elecciones presidenciales. ĀæLas imĆ”genes eran de la primera economĆ­a del mundo, con mĆ”s de 200 aƱos de democracia, o de una repĆŗblica bananera?

Pero Trumplandia no es un caso aislado. Podemos ver cómo líderes de Rusia, Hungría, China, Filipinas, Venezuela, Brasil, El Salvador, Nicaragua, etc. han ido acaparando mÔs y mÔs poder usando mecanismos similares. La manipulación de las masas es inseparable de nuestra historia, pero ha llegado a niveles inusitados de sofisticación. Y en México no podíamos quedarnos atrÔs.

Es interesante que líderes autocrÔticos exhiben de una amplia variedad de tendencias políticas. Ya no es apropiado distinguir a gobiernos entre izquierda y derecha o liberales y conservadores. Las diferencias ideológicas han dado paso a diferencias en la distribución y balance de poder. Y los gobiernos mencionados se caracterizan por una concentración preocupante del poder.

MoisĆ©s Naim, en su libro Ā«La revancha de los poderososĀ» caracteriza a estos gobiernos con las Ā«3P’sĀ»: populismo, polarización y posverdad.

El 7 de junio discutimos al populismo en estas pĆ”ginas. Independientemente de una ideologĆ­a, lĆ­deres populistas ganan apoyo enfocĆ”ndose en contra de un enemigo: real o imaginario, inofensivo o justificado. Ejemplos clĆ”sicos: Ɓrabes-judĆ­os, judĆ­os-Ć”rabes, nazis-judĆ­os, Cuba-imperialismo yanqui, Trump-mexicanos, Brexiters-Europa, Duterte-criminales, PAN-AMLO, AMLO-la mafia del poder, Putin-nazis, Zelenskyy-rusos… (les dejo cinco mĆ”s de tarea). El problema no es el enemigo en sĆ­, sino que Ć©ste sirve para justificar cualquier arbitrariedad, error o mal. Es cierto que tenemos un enorme problema de violencia y crimen organizado. Pero se ha justificado la militarización el paĆ­s sin que la situación mejore.

La polarización es una versión sutil del «divide y vencerÔs». El problema es que no contribuye a la solución de problemas. De hecho, el extremismo genera nuevos problemas. Y permite que líderes autoritarios lleguen al poder y permanezcan mÔs de lo que deberían. Pero justamente por la efectividad de la polarización, quienes no polarizan tienen las de perder.

Sobre posverdad escribĆ­ el 20 de julio de 2021. No somos la Ćŗnica especie que miente, el engaƱo es prevalente en la naturaleza. Pero nos hemos esmerado desarrollando nuevas maneras de convencer con falsedades. Como escribe Naim: las noticias falsas siempre les ganarĆ”n a las noticias verdaderas. Simplemente son mĆ”s jugosas y se propagan mĆ”s. Los simulacra (Baudrillard) pueden no tener nada que ver con la realidad, pero son mĆ”s convincentes que la realidad.

El libro de Naim hace un buen trabajo no sólo clasificando los mecanismos usados por gobiernos autoritarios, sino explicando por quĆ© la mayorĆ­a de la gente los estĆ” prefiriendo. En la mayorĆ­a de los casos, no hay gente luchando por sobrevivir o por sus derechos humanos. AlimentĆ”ndonos de miedo, nos venden la percepción de que no alcanzamos lo que merecemos. El problema es que esto genera a la larga un descontento con cualquier gobierno (ejemplos en Argentina, Italia, EspaƱa…). Y tambiĆ©n explica el aumento de Ā«muertes de desesperaciónĀ» (por alcoholismo, sobredosis o suicidio).

Las 3P’s estĆ”n amenazando cada vez a mĆ”s paĆ­ses. ĀæQuiere decir que estamos tendiendo hacia el fin de la democracia? No lo creo, pero es claro que necesitamos una mejor alternativa urgentemente. Un gobierno no deberĆ­a de depender de la (in)capacidad de los gobernantes. Por supuesto, no estoy sugiriendo que nos gobernemos con inteligencia artificial. Necesitamos distribuir mĆ”s el poder e incrementar la participación ciudadana, con mecanismos que prevengan su manipulación y fomenten el bien comĆŗn.

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