Charla en el Posgrado en Ciencia e IngenierĆa de la Computación, UNAM, 2026-03-02
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LĆmites de la ciencia
Charla impartida en el Centro de Ciencias de la Complejidad, UNAM.
ĀæFirmeza o necedad?
ĀæFirmeza o necedad? – Carlos Gershenson
A lo largo de la historia, ha sido comĆŗn deshacerse de opositores despuĆ©s de una transición: los reyes católicos expulsaron a musulmanes y judĆos, independentistas mexicanos expulsaron a espaƱoles, franquistas expulsaron a republicanos, Alemania nazi expulsó a judĆos (y con ello perdieron su liderazgo cientĆfico), etc.Ā
Pero tampoco es raro deshacerse de quienes contribuyeron a lograr un cambio. DespuĆ©s de la primera Revolución Francesa y la ejecución de los reyes, Robespierre tambiĆ©n perdió la cabeza. DespuĆ©s de la Revolución Rusa de octubre de 1917, mataron al zar y a su familia. Pero en algunos aƱos les siguieron Lenin, KĆrov, Trotski y mĆ”s. La Revolución Mexicana exilió a Porfirio DĆaz, pero casi todos los lĆderes fueron asesinados: Madero, Zapata, Villa, Carranza, Obregón. En la noche de los cuchillos largos, Hitler mandó ejecutar a Rƶhm y muchos otros que lo habĆan apoyado.
ĀæCómo podrĆamos comparar a la 4T con estos ejemplos históricos? Algo positivo es que no ha sido tan sangrienta. Pero tampoco ha sido tan transformadora. De cualquier manera, cabezas han rodado: Carlos UrzĆŗa, VĆctor Toledo, Irma Sandoval, Santiago Nieto, Tatiana Clouthier y muchos mĆ”s. ĀæQuiĆ©n seguirĆ”? Algunos especularĆan que Ricardo Monreal. Sin embargo, ha logrado mantener cierta influencia y esos rumores ya son aƱejos.
Pero tal vez mi comparación no es atinada. Es normal que haya cambios en gabinetes, aunque no sean transformadores o revolucionarios. HabrĆa que medir la probabilidad de cambios en administraciones despuĆ©s de una transición de poder, en comparación con una administración ācontinuadoraā.
Independientemente de lo anterior, tantos cambios en nuestro gobierno actual reflejan cierta inflexibilidad del presidente. Se podrĆa argumentar que se requiere un ārumbo firmeā para lograr una transformación, pero probablemente haya mĆ”s desventajas que ventajas. El no escuchar a la gente que lo apoya implica que es fĆŗtil esperar que escuche a la oposición (la mafia del poder, las Ć©lites corruptas, los medios conservadores, etc.). Esta tendencia lleva a una polarización todavĆa mĆ”s aguda, cuando lo que requiere nuestro paĆs es mayor cooperación. IdeologĆas aparte, todos queremos crecimiento económico, menos violencia, mejor salud, educación, etc. Estos retos son lo suficientemente complejos como para que pretendamos mejorar la situación con un programa excluyente.
Como en muchas cosas, MĆ©xico no es Ćŗnico. La polarización polĆtica es mĆ”s la norma que la excepción. El problema es que se juzga no a una idea sino a quien la propone. Si un representante sugiere alguna reforma que beneficiarĆa a la mayorĆa de la población, es comĆŗn que la oposición la rechace, simplemente porque tiene que mostrar que el gobierno es peor que ellos (y vice versa). Esto tambiĆ©n se puede medir: ĀæquĆ© tan frecuentemente legisladores votan en contra de las propuestas de otro partido? Si la mayorĆa de las veces, sugiere que no estĆ”n velando por los intereses de su pueblo, sino de su partido.
El hecho de que el presidente no escuche implica que no puede adaptarse. Si hay situaciones no previstas, o si las soluciones planeadas son deficientes, conviene cambiar de estrategia. Para tomar mejores decisiones, es necesario considerar diversos puntos de vista: cada uno puede aportar aspectos complementarios. Una solución unilateral, por mÔs revolucionaria que sea, tendrÔ mÔs sesgos que una solución multilateral.
PodrĆamos pensar: si la 4T no alcanza las mejoras esperadas, cambios son necesarios, y precisamente por eso ha habido las rupturas con ex-simpatizantes. Pero no nos engaƱemos. Aunque cada caso es particular, entendemos que los conflictos fueron porque el presidente no ha querido cambiar el rumbo. Y probablemente nunca lo haga.
Por lo tanto, Āænos damos por vencidos, aguantamos y esperamos que no haya demasiados desastres irreversibles hasta el 2024? Entonces, ĀæquiĆ©n podrĆa ser mĆ”s flexible y escuchar a quienes no simpatizan con ellos? ĀæClaudia o Marcelo?
Tal vez sea normal ā y hasta necesario ā que los movimientos sociales transformadores avancen a costa de quienes los apoyaron. ĀæSerĆan como los cohetes que ayudan a lanzar un transbordador espacial? Una vez quemados, se desechan. Siguiendo con la metĆ”fora cosmonĆ”utica, esperemos que no sigamos los pasos del Challenger o el Columbia.
¿Dónde estÔn los trabajadores?
ĀæDónde estĆ”n los trabajadores? – Carlos Gershenson
En meses recientes, Estados Unidos ha tenido una escasez de trabajadores. Falta personal en fĆ”bricas, en cocinas, de limpieza, en oficinas, repartidores, etc. Hay diversas teorĆas de dónde estĆ”n esos trabajadores faltantes, y probablemente todas tengan algo de ciertas, pero es difĆcil estimar quĆ© tanto pesa cada una y cómo estĆ”n interrelacionadas.
A pesar de que cada mes se contratan cientos de miles de trabajadores, muchos sectores todavĆa no se han recuperado (otros sĆ). ParecerĆa que muchos de los nuevos trabajos se pierden o abandonan en poco tiempo.
Por supuesto, el mĆ”s de un millón de muertes oficiales ā mas otro cuarto de millón de muertes en exceso ā han afectado a la fuerza laboral. La mayorĆa de las muertes fueron en mayores de 65, pero esto no implica que no hayan tenido profundas implicaciones en el resto de la fuerza laboral. Por un lado, muchos mayores de 65 trabajan. Por otro lado, muchos otros ayudan a que otros trabajen, por ejemplo con el cuidado de pequeƱos.
Tal vez el factor mÔs relevante en la falta de trabajadores sea el COVID persistente (long COVID). Se estima que cuatro millones de trabajadores de tiempo completo estÔn sin trabajo debido a esta condición. Esto equivale al 2.4% de la población trabajadora de EEUU.
Algo mĆ”s difĆcil de medir es el nĆŗmero de personas que han adquirido depresión o fobias debido a la pandemia. Primero, porque muchos ya las tenĆan. Segundo, porque muchos se han acomodado a trabajar de manera remota. El estar meses aislados ha tenido impactos en la salud mental que algunos creen que son mĆ”s graves que la salud que se Ā«ganó» con todas las pedidas preventivas. Esto no sólo es comparar peras con manzanas, sino que es difĆcil estimar con precisión el quĆ© hubiese pasado ā aunque sĆ se pueden comparar los saldos paĆses que tomaron mĆ”s o menos medidas preventivas.
Otro factor que serĆa conveniente considerar es el de la gente sin techo. Hay mĆ”s de medio millón en Estados Unidos, por diversos motivos. La desigualdad es tal, que en muchas ciudades es comĆŗn que la gente con trabajo no gane los suficiente como para poder pagar una renta. Al parecer el nĆŗmero de gente sin techo no aumentó demasiado con la pandemia, pero su condición precaria ciertamente se agravó.
Otro efecto del aspiracionismo que se promueve en EEUU es que la mayorĆa de los ciudadanos vivirĆ”n en una constante insatisfacción. Al parecer, muchos han elegido dejar de correr esta carrera de hamsters, en lo que se ha llamado la Ā«renuncia silenciosaĀ» (quiet quitting): Esto tampoco es nuevo, pero se ha exacerbado con la pandemia.
Tradicionalmente, jóvenes de clases media y alta salĆan de su casa para estudiar en otra ciudad, tal vez ayudĆ”ndose con trabajos de medio tiempo. Con la pandemia, los jóvenes tuvieron que regresar a casa de sus padres. ĀæCuĆ”ntos se habrĆ”n acostumbrado a esta Ā«comodidadĀ» y decidieron continuar este estilo de vida hasta ahora? Sólo podrĆamos especular. Algo que sĆ podemos decir es que la pandemia ha transformado el tejido social y todavĆa no sabemos quĆ© nuevo patrón se organizarĆ”.
Si no hay suficientes trabajadores, ĀæquĆ© se puede hacer? ĀæMigrantes? En los 1960s, Europa tenĆa una situación similar. Invitaron migrantes de paĆses musulmanes, pero muchos no se han adaptado todavĆa (ni nietos de nativos ni nietos de migrantes).
Japón ha puesto mÔs obstÔculos para recibir migrantes, aunque los necesitan. Han buscado soluciones en la automatización, pero los robots no resuelven todo.
En Estados Unidos, ya se admiten millones de migrantes para otros trabajos de baja paga y alto esfuerzo. Su integración ha sido muy complicada. Para eso existe el outsourcing: mandemos call centers a India, manufactura a México. Pero hay trabajos que se tienen que realizar de manera presencial (con la pandemia quedó claro cuÔles).
ĀæSerĆ” una oportunidad para MĆ©xico? Exportar mĆ”s migrantes no es sostenible. Y simplemente teniendo mĆ”s dinero en MĆ©xico no se resolverĆ”n todos los problemas que aquejan al paĆs.
DeberĆa de ser prioritario hacer un estudio detallado sobre los efectos a largo plazo de la pandemia en MĆ©xico, en el aspecto laboral, social, económico y de salud (fĆsica y mental). Sólo con esta información podremos planear las mejores maneras de recuperar lo perdido y enfrentar todas las complicaciones que nos faltan.
Fin de la democracia
El fin de la democracia – Carlos Gershenson
La escena mundial es desesperanzadora para la democracia. DespuĆ©s de siglos de lucha en casi todos los paĆses por derrocar gobiernos autocrĆ”ticos (reyes, dictadores, caciques), varias democracias ā tanto incipientes como desarrolladas ā han tenido retrocesos o descalabros.
Tal vez el ejemplo mĆ”s escandaloso sea el de Donald Trump: despuĆ©s de cuatro aƱos de un reality show plagado de mentiras y odio, el ataque al capitolio el seis de enero de 2021 fue una insurrección violenta que intentó cambiar el resultado de las elecciones presidenciales. ĀæLas imĆ”genes eran de la primera economĆa del mundo, con mĆ”s de 200 aƱos de democracia, o de una repĆŗblica bananera?
Pero Trumplandia no es un caso aislado. Podemos ver cómo lĆderes de Rusia, HungrĆa, China, Filipinas, Venezuela, Brasil, El Salvador, Nicaragua, etc. han ido acaparando mĆ”s y mĆ”s poder usando mecanismos similares. La manipulación de las masas es inseparable de nuestra historia, pero ha llegado a niveles inusitados de sofisticación. Y en MĆ©xico no podĆamos quedarnos atrĆ”s.
Es interesante que lĆderes autocrĆ”ticos exhiben de una amplia variedad de tendencias polĆticas. Ya no es apropiado distinguir a gobiernos entre izquierda y derecha o liberales y conservadores. Las diferencias ideológicas han dado paso a diferencias en la distribución y balance de poder. Y los gobiernos mencionados se caracterizan por una concentración preocupante del poder.
MoisĆ©s Naim, en su libro Ā«La revancha de los poderososĀ» caracteriza a estos gobiernos con las Ā«3P’sĀ»: populismo, polarización y posverdad.
El 7 de junio discutimos al populismo en estas pĆ”ginas. Independientemente de una ideologĆa, lĆderes populistas ganan apoyo enfocĆ”ndose en contra de un enemigo: real o imaginario, inofensivo o justificado. Ejemplos clĆ”sicos: Ćrabes-judĆos, judĆos-Ć”rabes, nazis-judĆos, Cuba-imperialismo yanqui, Trump-mexicanos, Brexiters-Europa, Duterte-criminales, PAN-AMLO, AMLO-la mafia del poder, Putin-nazis, Zelenskyy-rusos… (les dejo cinco mĆ”s de tarea). El problema no es el enemigo en sĆ, sino que Ć©ste sirve para justificar cualquier arbitrariedad, error o mal. Es cierto que tenemos un enorme problema de violencia y crimen organizado. Pero se ha justificado la militarización el paĆs sin que la situación mejore.
La polarización es una versión sutil del Ā«divide y vencerĆ”sĀ». El problema es que no contribuye a la solución de problemas. De hecho, el extremismo genera nuevos problemas. Y permite que lĆderes autoritarios lleguen al poder y permanezcan mĆ”s de lo que deberĆan. Pero justamente por la efectividad de la polarización, quienes no polarizan tienen las de perder.
Sobre posverdad escribà el 20 de julio de 2021. No somos la única especie que miente, el engaño es prevalente en la naturaleza. Pero nos hemos esmerado desarrollando nuevas maneras de convencer con falsedades. Como escribe Naim: las noticias falsas siempre les ganarÔn a las noticias verdaderas. Simplemente son mÔs jugosas y se propagan mÔs. Los simulacra (Baudrillard) pueden no tener nada que ver con la realidad, pero son mÔs convincentes que la realidad.
El libro de Naim hace un buen trabajo no sólo clasificando los mecanismos usados por gobiernos autoritarios, sino explicando por quĆ© la mayorĆa de la gente los estĆ” prefiriendo. En la mayorĆa de los casos, no hay gente luchando por sobrevivir o por sus derechos humanos. AlimentĆ”ndonos de miedo, nos venden la percepción de que no alcanzamos lo que merecemos. El problema es que esto genera a la larga un descontento con cualquier gobierno (ejemplos en Argentina, Italia, EspaƱa…). Y tambiĆ©n explica el aumento de Ā«muertes de desesperaciónĀ» (por alcoholismo, sobredosis o suicidio).
Las 3P’s estĆ”n amenazando cada vez a mĆ”s paĆses. ĀæQuiere decir que estamos tendiendo hacia el fin de la democracia? No lo creo, pero es claro que necesitamos una mejor alternativa urgentemente. Un gobierno no deberĆa de depender de la (in)capacidad de los gobernantes. Por supuesto, no estoy sugiriendo que nos gobernemos con inteligencia artificial. Necesitamos distribuir mĆ”s el poder e incrementar la participación ciudadana, con mecanismos que prevengan su manipulación y fomenten el bien comĆŗn.
