ĀæFirmeza o necedad?

ĀæFirmeza o necedad? Carlos Gershenson

Tantos cambios en nuestro gobierno actual reflejan cierta inflexibilidad del presidente. Se podrĆ­a argumentar que se requiere un ā€œrumbo firmeā€ para lograr una transformación, pero probablemente haya mĆ”s desventajas que ventajas.

A lo largo de la historia, ha sido común deshacerse de opositores después de una transición: los reyes católicos expulsaron a musulmanes y judíos, independentistas mexicanos expulsaron a españoles, franquistas expulsaron a republicanos, Alemania nazi expulsó a judíos (y con ello perdieron su liderazgo científico), etc. 

Pero tampoco es raro deshacerse de quienes contribuyeron a lograr un cambio. Después de la primera Revolución Francesa y la ejecución de los reyes, Robespierre también perdió la cabeza. Después de la Revolución Rusa de octubre de 1917, mataron al zar y a su familia. Pero en algunos años les siguieron Lenin, Kírov, Trotski y mÔs. La Revolución Mexicana exilió a Porfirio Díaz, pero casi todos los líderes fueron asesinados: Madero, Zapata, Villa, Carranza, Obregón. En la noche de los cuchillos largos, Hitler mandó ejecutar a Röhm y muchos otros que lo habían apoyado.

¿Cómo podríamos comparar a la 4T con estos ejemplos históricos? Algo positivo es que no ha sido tan sangrienta. Pero tampoco ha sido tan transformadora. De cualquier manera, cabezas han rodado: Carlos Urzúa, Víctor Toledo, Irma Sandoval, Santiago Nieto, Tatiana Clouthier y muchos mÔs. ¿Quién seguirÔ? Algunos especularían que Ricardo Monreal. Sin embargo, ha logrado mantener cierta influencia y esos rumores ya son añejos.

Pero tal vez mi comparación no es atinada. Es normal que haya cambios en gabinetes, aunque no sean transformadores o revolucionarios. HabrĆ­a que medir la probabilidad de cambios en administraciones despuĆ©s de una transición de poder, en comparación con una administración ā€œcontinuadoraā€.

Independientemente de lo anterior, tantos cambios en nuestro gobierno actual reflejan cierta inflexibilidad del presidente. Se podrĆ­a argumentar que se requiere un ā€œrumbo firmeā€ para lograr una transformación, pero probablemente haya mĆ”s desventajas que ventajas. El no escuchar a la gente que lo apoya implica que es fĆŗtil esperar que escuche a la oposición (la mafia del poder, las Ć©lites corruptas, los medios conservadores, etc.). Esta tendencia lleva a una polarización todavĆ­a mĆ”s aguda, cuando lo que requiere nuestro paĆ­s es mayor cooperación. IdeologĆ­as aparte, todos queremos crecimiento económico, menos violencia, mejor salud, educación, etc. Estos retos son lo suficientemente complejos como para que pretendamos mejorar la situación con un programa excluyente.

Como en muchas cosas, México no es único. La polarización política es mÔs la norma que la excepción. El problema es que se juzga no a una idea sino a quien la propone. Si un representante sugiere alguna reforma que beneficiaría a la mayoría de la población, es común que la oposición la rechace, simplemente porque tiene que mostrar que el gobierno es peor que ellos (y vice versa). Esto también se puede medir: ¿qué tan frecuentemente legisladores votan en contra de las propuestas de otro partido? Si la mayoría de las veces, sugiere que no estÔn velando por los intereses de su pueblo, sino de su partido.

El hecho de que el presidente no escuche implica que no puede adaptarse. Si hay situaciones no previstas, o si las soluciones planeadas son deficientes, conviene cambiar de estrategia. Para tomar mejores decisiones, es necesario considerar diversos puntos de vista: cada uno puede aportar aspectos complementarios. Una solución unilateral, por mÔs revolucionaria que sea, tendrÔ mÔs sesgos que una solución multilateral.

Podrƭamos pensar: si la 4T no alcanza las mejoras esperadas, cambios son necesarios, y precisamente por eso ha habido las rupturas con ex-simpatizantes. Pero no nos engaƱemos. Aunque cada caso es particular, entendemos que los conflictos fueron porque el presidente no ha querido cambiar el rumbo. Y probablemente nunca lo haga.

Por lo tanto, ¿nos damos por vencidos, aguantamos y esperamos que no haya demasiados desastres irreversibles hasta el 2024? Entonces, ¿quién podría ser mÔs flexible y escuchar a quienes no simpatizan con ellos? ¿Claudia o Marcelo?

Tal vez sea normal — y hasta necesario — que los movimientos sociales transformadores avancen a costa de quienes los apoyaron. ĀæSerĆ­an como los cohetes que ayudan a lanzar un transbordador espacial? Una vez quemados, se desechan. Siguiendo con la metĆ”fora cosmonĆ”utica, esperemos que no sigamos los pasos del Challenger o el Columbia.

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¿Dónde estÔn los trabajadores?

¿Dónde estÔn los trabajadores? Carlos Gershenson

¿Por qué hay tantas vacantes laborales en EEUU? ¿Qué se podría hacer la respecto? ¿Cómo podría afectarle a México?

En meses recientes, Estados Unidos ha tenido una escasez de trabajadores. Falta personal en fÔbricas, en cocinas, de limpieza, en oficinas, repartidores, etc. Hay diversas teorías de dónde estÔn esos trabajadores faltantes, y probablemente todas tengan algo de ciertas, pero es difícil estimar qué tanto pesa cada una y cómo estÔn interrelacionadas.

A pesar de que cada mes se contratan cientos de miles de trabajadores, muchos sectores todavĆ­a no se han recuperado (otros sĆ­). ParecerĆ­a que muchos de los nuevos trabajos se pierden o abandonan en poco tiempo.

Por supuesto, el mĆ”s de un millón de muertes oficiales — mas otro cuarto de millón de muertes en exceso — han afectado a la fuerza laboral. La mayorĆ­a de las muertes fueron en mayores de 65, pero esto no implica que no hayan tenido profundas implicaciones en el resto de la fuerza laboral. Por un lado, muchos mayores de 65 trabajan. Por otro lado, muchos otros ayudan a que otros trabajen, por ejemplo con el cuidado de pequeƱos.

Tal vez el factor mÔs relevante en la falta de trabajadores sea el COVID persistente (long COVID). Se estima que cuatro millones de trabajadores de tiempo completo estÔn sin trabajo debido a esta condición. Esto equivale al 2.4% de la población trabajadora de EEUU.

Algo mĆ”s difĆ­cil de medir es el nĆŗmero de personas que han adquirido depresión o fobias debido a la pandemia. Primero, porque muchos ya las tenĆ­an. Segundo, porque muchos se han acomodado a trabajar de manera remota. El estar meses aislados ha tenido impactos en la salud mental que algunos creen que son mĆ”s graves que la salud que se Ā«ganó» con todas las pedidas preventivas. Esto no sólo es comparar peras con manzanas, sino que es difĆ­cil estimar con precisión el quĆ© hubiese pasado — aunque sĆ­ se pueden comparar los saldos paĆ­ses que tomaron mĆ”s o menos medidas preventivas.

Otro factor que sería conveniente considerar es el de la gente sin techo. Hay mÔs de medio millón en Estados Unidos, por diversos motivos. La desigualdad es tal, que en muchas ciudades es común que la gente con trabajo no gane los suficiente como para poder pagar una renta. Al parecer el número de gente sin techo no aumentó demasiado con la pandemia, pero su condición precaria ciertamente se agravó.

Otro efecto del aspiracionismo que se promueve en EEUU es que la mayoría de los ciudadanos vivirÔn en una constante insatisfacción. Al parecer, muchos han elegido dejar de correr esta carrera de hamsters, en lo que se ha llamado la «renuncia silenciosa» (quiet quitting): Esto tampoco es nuevo, pero se ha exacerbado con la pandemia.

Tradicionalmente, jóvenes de clases media y alta salían de su casa para estudiar en otra ciudad, tal vez ayudÔndose con trabajos de medio tiempo. Con la pandemia, los jóvenes tuvieron que regresar a casa de sus padres. ¿CuÔntos se habrÔn acostumbrado a esta «comodidad» y decidieron continuar este estilo de vida hasta ahora? Sólo podríamos especular. Algo que sí podemos decir es que la pandemia ha transformado el tejido social y todavía no sabemos qué nuevo patrón se organizarÔ.

Si no hay suficientes trabajadores, ĀæquĆ© se puede hacer? ĀæMigrantes? En los 1960s, Europa tenĆ­a una situación similar. Invitaron migrantes de paĆ­ses musulmanes, pero muchos no se han adaptado todavĆ­a (ni nietos de nativos ni nietos de migrantes). 

Japón ha puesto mÔs obstÔculos para recibir migrantes, aunque los necesitan. Han buscado soluciones en la automatización, pero los robots no resuelven todo.

En Estados Unidos, ya se admiten millones de migrantes para otros trabajos de baja paga y alto esfuerzo. Su integración ha sido muy complicada. Para eso existe el outsourcing: mandemos call centers a India, manufactura a MĆ©xico. Pero hay trabajos que se tienen que realizar de manera presencial (con la pandemia quedó claro cuĆ”les). 

¿SerÔ una oportunidad para México? Exportar mÔs migrantes no es sostenible. Y simplemente teniendo mÔs dinero en México no se resolverÔn todos los problemas que aquejan al país.

Debería de ser prioritario hacer un estudio detallado sobre los efectos a largo plazo de la pandemia en México, en el aspecto laboral, social, económico y de salud (física y mental). Sólo con esta información podremos planear las mejores maneras de recuperar lo perdido y enfrentar todas las complicaciones que nos faltan.

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Fin de la democracia

El fin de la democracia Carlos Gershenson

Varias democracias han tenido retrocesos. Elaborando en las ideas de Moises Naim: populismo, polarización y posverdad. ¿Podremos salvar a la democracia?

La escena mundial es desesperanzadora para la democracia. DespuĆ©s de siglos de lucha en casi todos los paĆ­ses por derrocar gobiernos autocrĆ”ticos (reyes, dictadores, caciques), varias democracias — tanto incipientes como desarrolladas — han tenido retrocesos o descalabros.

Tal vez el ejemplo mĆ”s escandaloso sea el de Donald Trump: despuĆ©s de cuatro aƱos de un reality show plagado de mentiras y odio, el ataque al capitolio el seis de enero de 2021 fue una insurrección violenta que intentó cambiar el resultado de las elecciones presidenciales. ĀæLas imĆ”genes eran de la primera economĆ­a del mundo, con mĆ”s de 200 aƱos de democracia, o de una repĆŗblica bananera?

Pero Trumplandia no es un caso aislado. Podemos ver cómo líderes de Rusia, Hungría, China, Filipinas, Venezuela, Brasil, El Salvador, Nicaragua, etc. han ido acaparando mÔs y mÔs poder usando mecanismos similares. La manipulación de las masas es inseparable de nuestra historia, pero ha llegado a niveles inusitados de sofisticación. Y en México no podíamos quedarnos atrÔs.

Es interesante que líderes autocrÔticos exhiben de una amplia variedad de tendencias políticas. Ya no es apropiado distinguir a gobiernos entre izquierda y derecha o liberales y conservadores. Las diferencias ideológicas han dado paso a diferencias en la distribución y balance de poder. Y los gobiernos mencionados se caracterizan por una concentración preocupante del poder.

MoisĆ©s Naim, en su libro Ā«La revancha de los poderososĀ» caracteriza a estos gobiernos con las Ā«3P’sĀ»: populismo, polarización y posverdad.

El 7 de junio discutimos al populismo en estas pĆ”ginas. Independientemente de una ideologĆ­a, lĆ­deres populistas ganan apoyo enfocĆ”ndose en contra de un enemigo: real o imaginario, inofensivo o justificado. Ejemplos clĆ”sicos: Ɓrabes-judĆ­os, judĆ­os-Ć”rabes, nazis-judĆ­os, Cuba-imperialismo yanqui, Trump-mexicanos, Brexiters-Europa, Duterte-criminales, PAN-AMLO, AMLO-la mafia del poder, Putin-nazis, Zelenskyy-rusos… (les dejo cinco mĆ”s de tarea). El problema no es el enemigo en sĆ­, sino que Ć©ste sirve para justificar cualquier arbitrariedad, error o mal. Es cierto que tenemos un enorme problema de violencia y crimen organizado. Pero se ha justificado la militarización el paĆ­s sin que la situación mejore.

La polarización es una versión sutil del «divide y vencerÔs». El problema es que no contribuye a la solución de problemas. De hecho, el extremismo genera nuevos problemas. Y permite que líderes autoritarios lleguen al poder y permanezcan mÔs de lo que deberían. Pero justamente por la efectividad de la polarización, quienes no polarizan tienen las de perder.

Sobre posverdad escribĆ­ el 20 de julio de 2021. No somos la Ćŗnica especie que miente, el engaƱo es prevalente en la naturaleza. Pero nos hemos esmerado desarrollando nuevas maneras de convencer con falsedades. Como escribe Naim: las noticias falsas siempre les ganarĆ”n a las noticias verdaderas. Simplemente son mĆ”s jugosas y se propagan mĆ”s. Los simulacra (Baudrillard) pueden no tener nada que ver con la realidad, pero son mĆ”s convincentes que la realidad.

El libro de Naim hace un buen trabajo no sólo clasificando los mecanismos usados por gobiernos autoritarios, sino explicando por quĆ© la mayorĆ­a de la gente los estĆ” prefiriendo. En la mayorĆ­a de los casos, no hay gente luchando por sobrevivir o por sus derechos humanos. AlimentĆ”ndonos de miedo, nos venden la percepción de que no alcanzamos lo que merecemos. El problema es que esto genera a la larga un descontento con cualquier gobierno (ejemplos en Argentina, Italia, EspaƱa…). Y tambiĆ©n explica el aumento de Ā«muertes de desesperaciónĀ» (por alcoholismo, sobredosis o suicidio).

Las 3P’s estĆ”n amenazando cada vez a mĆ”s paĆ­ses. ĀæQuiere decir que estamos tendiendo hacia el fin de la democracia? No lo creo, pero es claro que necesitamos una mejor alternativa urgentemente. Un gobierno no deberĆ­a de depender de la (in)capacidad de los gobernantes. Por supuesto, no estoy sugiriendo que nos gobernemos con inteligencia artificial. Necesitamos distribuir mĆ”s el poder e incrementar la participación ciudadana, con mecanismos que prevengan su manipulación y fomenten el bien comĆŗn.

https://reforma.com/mPMEor