Escenarios

Escenarios Carlos Gershenson

Cuatro escenarios posibles sobre el futuro del #COVID19. El destino no está determinado. Nuestro futuro dependerá de las decisiones que tomemos hoy. Si ignoramos los riesgos, aumentamos la probabilidad de generar catástrofes.

La mayoría de los expertos coinciden en que el virus SARS-CoV-2 se quedará con nosotros por varios años. Sin embargo, los escenarios posibles pueden ser muy diferentes, aunque ninguno permite un regreso a la «normalidad» prepandémica.

El Grupo Consejero Científico para Emergencias (SAGE) del Reino Unido publicó el 10 de febrero un análisis sobre cuatro escenarios posibles a los cuales podríamos llegar en los próximos dos a diez años. No hay certidumbre sobre qué escenarios son más probables, ya que dependen en parte de las acciones que tomemos, en parte de la dinámica del virus y en parte de los avances médicos/tecnológicos que se logren en los próximos meses.

El primer escenario, «mejor caso razonable», consiste en una reducción de los impactos del virus. Habría nuevas olas, pero menos severas que la actual (Ómicron BA.1). Las vacunas y antivirales seguirían funcionando. Permitiría relajar medidas sanitarias entre olas.

El escenario «central optimista» constaría de olas subsecuentes similares a la actual, con miles de muertos, principalmente adultos mayores, personas con precondiciones o no vacunadas. Se requeriría retomar medidas sanitarias en «años malos».

En el escenario «central pesimista», los millones de contagios generan constantemente nuevas variantes, algunas de las cuales pueden evadir inmunidad previa, causando varias olas cada año, algunas más severas que Delta. Las olas generan disrupciones económicas, laborales, educativas y sociales. A pesar de que vacunas y antivirales siguen siendo efectivos, se requerirían actualizar constantemente.

Finalmente, el escenario «peor caso razonable» contempla una amplia diversidad de variantes, las cuales pueden ser más contagiosas, más severas y/o más evasoras de inmunidad previa que variantes anteriores. Las mutaciones en el virus cambian el perfil de las poblaciones vulnerables. Se requerirían amplias campañas de vacunación todos los años y habría disrupciones masivas y conflictos sociales.

Parecería que varios gobiernos se están esforzando por alcanzar el último escenario. Dinamarca, Noruega, Suecia, Reino Unido, Francia y algunos estados de nuestros vecinos norteños han ido eliminando medidas preventivas. El argumento danés es que su población ya tiene un «alto» porcentaje de vacunación (81%). Entonces, pueden dejar que la gente se contagie con pocas consecuencias. Se les olvida que varios países (Reino Unido, Israel, etc.) intentaron lo mismo el año pasado y fracasaron terriblemente. Y ahora Dinamarca está en su peor momento (tanto en casos como en muertes). ¿Es tan molesto usar cubrebocas?

Muchos gobiernos miden sus riesgos contando muertes. El que muchos países tengan menos muertes ahora que en olas anteriores no justifica dejar que la mayoría de la población se contagie. Además de las secuelas que puede dejar el virus (Covid persistente, aún en casos asintomáticos), mientras más contagios haya, tendremos más variantes. Y mientras más variantes, aumentamos la probabilidad de que terminemos en el escenario «peor caso razonable».

Por esta misma razón, deberíamos de vacunar a la mayor cantidad de personas posibles. Se han aplicado casi 10.5 mil millones de dosis de vacunas a nivel global, pero falta más de la tercera parte de la población, principalmente en África. Esto deja a millones vulnerables. ¿Las farmacéuticas no han recuperado su inversión?

En México, la campaña de vacunación ha tenido grandes logros, pero sólo el 60% de la población ha recibido esquema completo y un 5% adicional tiene esquema parcial. Estos números son menores a los promedios en Latinoamérica y Asia. En particular, hace falta vacunar a menores de 15 sin comorbilidades. De nuevo, no importa sólo que se hayan muerto «pocos». Los menores contagian a sus familias y amigos, continuando la propagación del virus y aumentando la emergencia de nuevas variantes. Se podría argumentar que las vacunas para menores aprobadas (Pfizer) son más caras, pero si sólo tomamos el dinero de las ampliaciones de contratos de Pemex a Baker Hughes, se podrían haber comprado esquemas completos para 7 millones de menores.

El destino no está determinado. Nuestro futuro dependerá de las decisiones que tomemos hoy. Si ignoramos los riesgos, aumentamos la probabilidad de generar catástrofes.

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